
Uno de los beneficios más palpables cuando una persona comienza a practicar la disciplina del running con cierta regularidad es la tonificación de los músculos del cuerpo. Uno de los músculos en los que incide esta actividad deportiva es el glúteo, por su situación en la parte superior del aparato locomotor.
En el artículo de hoy en el blog de Running ZGZ vamos a adentrarnos en los mitos y realidades acerca de cómo incide la práctica del running en la formación de este músculo del que tanto nos gusta presumir en verano.
Mitos y realidades
La primera realidad que debemos comentaros es que el glúteo como tal no solo es un músculo, sino que hay tres tipos de glúteos, que se denominan glúteo menor, glúteo medio y glúteo mayor. Los glúteos menor y medio son conocidos comúnmente como abductores y se ocupan de impulsar la pierna hacia adelante. La función, por su lado, del glúteo mayor, es la de darle mayor estabilización al tronco porque cuando estamos dando zancadas, ya sea por un terreno accidentado o no, la parte superior del cuerpo necesita mayor equilibrio que de costumbre para no darse de bruces contra el suelo. Además, el glúteo mayor eleva la pelvis y traslada la pierna hacia atrás, así que es un músculo multifunción, que por eso lleva el sobrenombre de mayor.
Por todas estas funciones bien delimitadas, una forma de evitar lesiones es construyendo, entrenamiento tras entrenamiento, unos glúteos fuertes que nos ayuden tanto con la estabilización como con la zancada. En definitiva, al correr reforzamos los glúteos, y, por ende, normalmente aumentan de forma notoria. Esto está plenamente confirmado, aunque no en todas las personas ocurre de la misma manera, ya que cada organismo y constitución funciona de una determinada forma.
Terminamos el artículo dándoos una serie de tips para que reforcéis los glúteos en el gimnasio, lo cual tendrá una repercusión positiva en vuestros ritmos de carrera sobre el tartán.
–Patada de glúteo en posición de banco: nos colocamos a cuatro patas y levantamos una de las dos piernas hacia atrás y en dirección al techo. Debemos hacerlo con las dos piernas en repeticiones de 20.
–Elevación de la cadera con las dos piernas: te tumbas en el suelo y levantas el trasero con la fuerza de tus piernas, manteniendo los hombros pegados al suelo.
–Ranitas: tumbado en un banco y apoyando solo el tronco, levantamos las piernas hasta ponerlas en línea con nuestro cuerpo.